Hacia fines de 2011, la Legislatura porteña votó por unanimidad la expropiación del inmueble para su puesta en valor. Ahora el Jefe de Gobierno vetó la medida.

Paula Insaurralde, titular de la
Asociación Civil Aconcagua, sostuvo que “es tristísimo vulnerar de esta
manera la voluntad popular, todos los del PRO acompañaron el proyecto, y
no pasó un mes de la sanción que decide vetarla. No encuentro explicación lógica.”
Según contó, mantuvieron numerosas reuniones el año pasado con
representantes de Cultura, incluso con el ministro Hernán Lombardi en
mayo, quienes les hicieron mención de la escasez de oferta cultural en
los barrios implicados.
Sin embargo, Macri justifica el veto en
que el inmueble “se encuentra ubicado en la Comuna 11, donde ya existen
centros culturales dependientes del gobierno de la Ciudad”, y que “se estima conveniente priorizar la creación de centros culturales en otras zonas de la Ciudad,
donde el acceso a los bienes y servicios culturales son menos cercanos a
los vecinos”. Insaurralde respondió que “los demás espacios culturales
que menciona son inexistentes, nos encantaría que el jefe de gobierno
nos digan dónde están”. En cuanto al valor monetario, el Banco Ciudad
había tasado el lugar en poco menos de un millón de dólares, un monto
“irrisorio” para el presupuesto de la Ciudad, según los vecinos.
El cine Aconcagua supo ser el faro
cultural para los barrios de Pueyrredón y Devoto. Tenía capacidad para
1200 personas, que llenaban la sala hasta tres veces por día, sin nada
que envidiarle a las de calle Lavalle. Luego de vaivenes cerró en 1996,
medio siglo después de su creación, y fue alquilado a la iglesia
Universal hasta fines de 2009. En febrero de 2010, jóvenes y jubilados
crearon un grupo en Facebook para recuperarlo, cansados del “abandono” y
de encontrar a la montaña cinéfila “vacía y sin destino aparente”. Para
recuperarlo llegaron a recolectar más de 10 mil firmas.
José Luis Alesina, nieto del fundador
del cine, comentó que el proyecto busca “crear un centro cultural que
abarque a todas las expresiones artísticas y gestionado a través de la
Asociación Civil, donde el vecino sea protagonista y decida qué talleres
necesita para su barrio, y no que sea dirigido como un anexo por el
Teatro San Martín”, en referencia al Teatro 25 de Mayo. Sin embargo, a
pesar que el 4 de abril de 2011 logró tener catalogación estructural “en
razón de sus valores urbanísticos, arquitectónicos e
históricostestimoniales”, la reactivación del cine Aconcagua sigue sin
ser prioridad para el gobierno porteño abarque a todas las expresiones
artísticas y gestionado a través de la Asociación Civil, donde el vecino
sea protagonista y decida qué talleres necesita para su barrio, y no
que sea dirigido como un anexo por el Teatro San Martín”, en referencia
al Teatro 25 de Mayo. Sin embargo, a pesar que el 4 de abril de 2011
logró tener catalogación estructural “en razón de sus valores
urbanísticos, arquitectónicos e históricostestimoniales”, la
reactivación del cine Aconcagua sigue sin ser prioridad para el gobierno
porteño. Ex cine Aconcagua En 2010, jóvenes y jubilados crearon un
grupo en Facebook para rescatarlo. Un punto de encuentro” En el último
par de años, fueron varios los ciudadanos de distintas zonas de la
Capital que emprendieron el largo camino de la recuperación de
históricos cines barriales que cayeron en el olvido: Taricco, de La
Paternal; Gran Rivadavia, de Floresta; Pueyrredón, de Flores; Cumbre, de
Saavedra; y El Plata, de Mataderos.
El Aconcagua fue creado en 1945 por
José Patti, inmigrante italiano dedicado a la construcción. “Tenía que
ser al barrio lo que era el Aconcagua a la cordillera de los Andes, el
más grande, majestuoso, imponente”, recordó su nieto, José Luis Alesina.
Tenía 1200 butacas de cuero, telón rojo y pisos de parquet,
calefacción, escaleras de mármol, barandas de bronce y arcada rodeando
la pantalla. Alesina destacó que “era un punto de encuentro para todos.
Los sábados vivíamos ahí dentro, le daba trabajo a la gente, a la
pizzería de al lado, al kiosco de la esquina, dinamizaba a todo el
barrio. Y se ve esa falta para una zona donde vivimos 300 mil personas.
Además, hoy los cines están muy caros y uno de barrio es más accesible,
no tenés que irte lejos.”
Fuente: www.seccionpolitica.com.ar, martes 10 de enero de 2012
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