
El decreto del Ejecutivo habla de “la imposibilidad de dar cumplimiento a la instalación de este tipo de semáforos en la totalidad de los cruces resultantes de la enumeración que efectúa la última parte de la norma, en el término de tres años”, que en rigor es de una década. Las calles porteñas tienen 3700 cruces con semáforo, pero sólo el 1% tiene equipos sonoros para no videntes, admite el texto de la anulación.
La ley había sido propuesta por el diputado Juan Cabandié y ahora deberá volver a las comisiones legislativas. Cabandié, además de cuestionar a Macri por “vetador serial”, consideró llamativa la decisión “porque los legisladores del PRO no objetaron nada ni aun en el recinto. Si tenían argumentos técnicos, los hubiesen planteados antes”, señaló en diálogo con Tiempo Argentino.
Además de objetar el plazo, el veto se fundamenta en que la ley sancionada “opta por una única tecnología –la sonora– y exige su aplicación exclusiva y uniforme en toda la ciudad, sin tener en cuenta la existencia de diferentes sistemas, equipamientos y tecnologías que pueden ser utilizados alternativa o conjuntamente, acorde con las características particulares de cada cruce, barrio o zona de la ciudad”.
Según el decreto, “desde la perspectiva de la seguridad vial existe una gran cantidad de cruces en los que no sería recomendable la instalación del tipo de tecnología impuesto por la norma en examen, ya que por la geometría del lugar y la contaminación acústica en el cruce, resultaría muy difícil que el peatón pueda percibir el sonido de la señal, agravando por ende la situación e incrementándose la probabilidad de accidentes”, y agrega que “la experiencia internacional revela que ninguna ciudad de características similares a las de Buenos Aires cuenta con un sistema de este tipo en todos sus cruces semafóricos”.
Además de Cabandié, el senador nacional Daniel Filmus también repudió el veto, que se suma al de la ley que declaraba de utilidad pública y sujeto a expropiación al cine teatro Aconcagua y el que otorgaba un subsidio de carácter mensual y vitalicio a músicos mayores de 65 años (ver aparte).
“Los 87 vetos en cuestión -opinó Filmus- marcan claramente una dirección ideológica contraria a la ampliación de derechos, a la inclusión social o a la solución de los problemas de aquellos que más necesitan un Estado presente, como la gestión de Macri ya viene demostrando hace más de cuatro años”.
Fuente: Tiempo argentino, viernes 13 de enero de 2012
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