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lunes, 30 de mayo de 2011

Premio al amigo de los espías

El director del CGP de la comuna 15, Ignacio Crevena, fue puesto por el macrismo a la cabeza de los candidatos comuneros pese a que el año pasado invitó a la Policía Metropolitana a una reunión de vecinos, donde los agentes habrían realizado “tareas de inteligencia”.

El director del CGP que protagonizó una polémica por un supuesto caso de espionaje de la Metropolitana fue elegido por el PRO para encabezar la lista de comuneros de su zona. Ignacio Crevena, que dirige el CGP de la comuna 15, fue premiado por el macrismo luego de que invitó a la Metropolitana a una reunión de vecinos –donde denunciaron que los agentes realizaron “tareas de inteligencia y seguimiento”– y después de que les mintió a la Legislatura y a la Defensoría del Pueblo porteña sobre este hecho. “Es un premio al buchón”, concluyó el legislador de Proyecto Sur Rafael Gentili. “Es un premio o un reconocimiento al esfuerzo”, lo contradijo el subsecretario de Atención Ciudadana, Eduardo Macchiavelli.
Crevena condujo una reunión de vecinos de las protocomunas el 30 de junio de 2010. Según denunciaron integrantes de la Defensoría del Pueblo que asistieron a ese encuentro, hubo cuatro policías de la Metropolitana que “empezaron a tomar apuntes en dos notebooks mientras presenciaban el encuentro, del que participaron casi 200 personas. Al finalizar el encuentro, estos cuatro individuos solicitaron a las autoridades del CGP una copia del listado de personas participantes del Preconsejo Consultivo”. Los policías, que estaban de civil, se fueron –según la denuncia– con una lista de los presentes “donde figuran DNI, domicilios, teléfonos, mails”. Cuando Página/12 informó sobre este hecho, voceros de la Metropolitana dijeron que era “totalmente mentira”. El tiempo hizo que se desmintieran a sí mismos.
Crevena también negó todo, pero no ante la prensa sino en tres instancias institucionales. Primero, lo hizo en una reunión del Preconsejo Consultivo donde engañó a los vecinos cuando les aseguró que “desconocía la presencia de la Metropolitana”. El 15 de julio del año pasado, por segunda vez, Crevena aseguró que “es absolutamente inexacto que este director se haya reunido con personal de la Metropolitana”. Por último, continuó mintiendo ante un pedido de informes de la Legislatura en el que Crevena aseguró que “nadie de esa fuerza se presentó ni se acercó a este director en representación de la misma”.

El funcionario macrista quedó en evidencia cuando la Metropolitana confirmó que los policías habían ido invitados por él. Lo hizo en respuesta a un pedido de informes de la ibarrista María Elena Naddeo. En el documento, del 19 de enero de 2011, el superintendente de la Metropolitana, Roberto Cots, contestó que “se dispuso la presencia de la Policía Metropolitana sin estado policial, a partir de la invitación cursada por el director del CGP 15, Ignacio Crevena”. Conclusión: Crevena y los propios voceros de la policía habían mentido durante los seis meses anteriores a la prensa y a diversas instituciones porteñas.
Por supuesto, nadie renunció. En la gestión PRO evaluaron que “fue una boludez que se mandó. No lo hizo de mala leche, se asustó cuando vio la repercusión del tema y por eso mintió”. Si en algún momento pensaron en dejarlo afuera de la lista, terminaron por ponerlo a la cabeza. “Es un premio al buchón. El primer lugar lo ganó Crevena”, ironizó Gentili. “Es alguien que invitó a la Policía Metropolitana a una reunión con los vecinos y cuando fue inquirido al respecto negó tres veces la invitación y la presencia de la Policía”, recordó el legislador de Proyecto Sur, que preside la Comisión de Descentralización de la Legislatura. “Esto evidencia un nuevo desprecio del macrismo por la convivencia en una sociedad democrática”, sostuvo Gentili.
Macchiavelli, por su parte, defendió al director del CGP 15. “Es un premio o un reconocimiento al esfuerzo de estar cuatro años en la primera línea con los vecinos. El CGP es el lugar donde se reciben las quejas y los reclamos. Hace cuatro años que le está poniendo el pecho. Crevena es, por lejos, el que más conoce la realidad de las comunas”, sostuvo el funcionario, que responde al sector del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. De ahora en más, se sabe: invitar a la Metropolitana tiene premio.

Pagina/12, lunes 30 de mayo de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

Procesaron a Narodowski por la causa de las escuchas

Fuentes judiciales informaron que el juez federal Norberto Oyarbide procesó al ex funcionario que en el Ministerio de Educación de la Ciudad tenía como empleado contratado a Ciro James, presunto ex espía y también procesado en esta causa, junto al ex jefe de la Policía Metropolitana comisario retirado Jorge Palacios.

Además, el procesamiento se basó en las conversaciones telefónicas que entablaron Narodowski y James hacia la fecha de la firma del contrato, mayo de 2008, coincidente con las escuchas ilegales al cuñado de Macri; y en la inespecificidad de las tareas del supuesto espía en el Ministerio.
El magistrado también procesó a Rosana Barroso, que se desempeñaba como jefa de gabinete del Ministerio. A ambos el juez les imputó los presuntos delitos de "asociación ilícita" y "defraudación por administración infiel en perjuicio de la administración publica".
En esta causa el magistrado entiende que habría existido en el Gobierno porteño una banda destinada a espiar personas desde 2007 hasta 2009.
A Macri, puntualmente, el juez le atribuye haber participado en el espionaje del teléfono de Néstor Daniel Leonardo, marido de su hermana Sandra Macri, y el de Sergio Burstein, miembro de la entidad Familiares y Amigos de las Víctimas de la AMIA y principal crítico del jefe de Gobierno porteño por haber colocado al frente de la Policía Metropolitana a Palacios, un comisario que quedó sospechado de anomalías en la pesquisa por la masacre de la mutual judía.


Fuente: la politicaonline.com, miercoles 25 de mayo de 2011

martes, 17 de agosto de 2010

Macrigate: Amigo en problemas


Revista veintitres, 2 de agosto de 2010

Como adelantó Veintitrés en su última portada, el secretario de Recursos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires, Andrés Ibarra, está llamado a ser la nueva pieza clave en el escándalo del espionaje ilegal en el gobierno de Mauricio Macri. Es casi un hecho que antes de que termine la primera semana de agosto el juez federal Norberto Oyarbide habrá tomado la decisión de citar a Ibarra para que preste declaración indagatoria. Si ese llamado se concreta en los plazos previstos, en poco más de 15 días Ibarra debería estar visitando los tribunales de Comodoro Py, luego de lo cual el magistrado podría sumarlo a la larga lista de procesados en este affaire.

El delito imputado al poderoso secretario porteño podría ser el mismo por el que Macri y el ex comisario Jorge “Fino” Palacios ya fueron procesados en dos oportunidades: partícipe de una asociación ilícita dedicada a realizar escuchas telefónicas. Otra figura delictiva que podría caberle a Ibarra, que antes de recalar en el Ministerio de Hacienda fue el hombre fuerte de la cartera de Educación, es la de encubrimiento, por haber sido responsable del ingreso de Ciro James en el gobierno porteño a través de su contratación.

Pero la importancia de Ibarra en el Macrigate no sólo remite a su rol como funcionario, sino a su vínculo con los personajes principales del relato que Oyarbide intentar reconstruir. El secretario es uno de los gerentes que Macri trajo consigo desde sus empresas privadas para formar un círculo de confianza en el Ejecutivo porteño, donde tuvo y tiene cargos estratégicos, con manejo de personal y caja. Se entiende: con el jefe del Pro, Ibarra tiene veinte años de negocios compartidos. Fue ejecutivo en varias compañías del holding Socma, director en la ruinosa concesión macrista en el Correo Argentino y gerente general en Boca Juniors. Justamente, en Boca trabó relación con el “Fino” Palacios, designado jefe de seguridad del club cuando Ibarra era una de las máximas autoridades y Macri el presidente.

Todos estos elementos hacen que, cuando se siente ante el juez, Ibarra tenga mucho que responder, por saberlo de primera mano. Por ejemplo:

- ¿Por pedido o recomendación de quién James desembarcó en la Ciudad? En ese momento, Ibarra era el subsecretario a cargo de las contrataciones de personal en el Ministerio de Educación, con libertad de acción y manejo de fondos millonarios. Macri y el ex ministro Mariano Narodowski dijeron que la recomendación vino de la Universidad de La Matanza, una versión negada por las autoridades de esa casa de altos estudios. Además, el propio Palacios había dicho: “A James lo recomendé yo”, en referencia a su gestión para que su ex subordinado en la Federal entrara a la Metropolitana.

- ¿Cómo se justifica el sueldo privilegiado que James recibió por un año? A pesar de no tener muchos avales en temas educativos –sí los poseía en cuanto a espionaje–, se le firmaron contratos por 6.000 pesos mensuales y se reasignaron partidas, algo difícil de logar sin consentimiento político.

- ¿Por qué no hay registro alguno del paso de James por ese ministerio? Para la Cámara de Apelaciones, la versión más atendible es que el espía no cumplía ninguna función en el área de Educación y que mientras percibía allí un importante sueldo, “se concentraba en la actividad de inteligencia”.

La pregunta que se hace Oyarbide es cuál será la versión de Ibarra. Pronto se sabrá. La respuesta del funcionario podría marcar el futuro político de Macri, el hombre para quien trabaja hace dos décadas y que hoy, además de la batalla por el juicio político en la Legislatura, podría tener que enfrentar un segundo frente judicial. Sucede que en la causa por la ruidosa licitación del mobiliario urbano, donde hace dos meses la Cámara del Crimen revocó el sobreseimiento del jefe de gobierno, también podría haber novedades para Macri.