El Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, mediante el decreto
727/11 publicado en el boletín oficial de este martes, vetó la Ley 4021
para la creación del Régimen de Reconocimiento a la Actividad Musical.
La norma, votada el 24 de noviembre por la Legislatura porteña,
pretendía brindar a músicos reconocidos con trayectoria mayor a los 20
años "un subsidio mensual, vitalicio, de carácter no contributivo
equivalente al ingreso básico del personal del Gobierno de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires que revista en el Agrupamiento Servicios
Sociales e Institucionales de la Carrera Administrativa (Nivel SA01)".
Según expresó Macri en su veto, "no resultaría conveniente
implementar el régimen propuesto mediante el proyecto de Ley en examen,
en virtud de que quedarían excluidos del mismo una universalidad de
actores culturales que en las más disímiles disciplinas del arte han
contribuido y contribuyen a la cultura de nuestra ciudad, afectándose el
principio de equidad".
Además, el Jefe de Gobierno argumentó su decisión en que, a través
del Ministerio de Cultura, se "brinda actualmente apoyo económico a
diversas manifestaciones musicales y que el citado Ministerio ejecuta
diversos Programas, que tienen por finalidad coadyuvar y subsidiar
actividades de fomento cultural, dentro de los cuales se encuentran
comprendidas aquellas personas que desarrollan actividad musical en la
Ciudad".
Asimismo, Macri destacó en su veto "que el otorgamiento de un
subsidio mensual y vitalicio implicaría comprometer a futuras
administraciones, afectando sus ejercicios presupuestarios, motivo por
el cual se estima inconveniente conceder el mismo con las citadas
características".
La Ley 4021, que fue votada por iniciativa de la legisladora (MC)
Silvina Pedreira (Peronista), proponía brindar los beneficios a aquellos
ciudadanos y ciudadanas de reconocida trayectoria en la actividad
musical que cumplan con los requisitos de: ser natural o tener
residencia permanente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con una
antigüedad no inferior a quince 15 años contados desde la fecha en que
solicita el beneficio; tener una edad mínima de 65 años al momento de
solicitar el presente beneficio; y acreditar una reconocida trayectoria
pública constante en la actividad musical no inferior a 20 años en el
desarrollo de trabajos musicales como compositor, arreglador, director,
intérprete y/o autor.
También pretendía fijar el subsidio al músico que poseyendo una
reconocida actividad pública y cualquiera fuere su edad, se encontrare
afectado por una incapacidad física o mental permanente e irreversible y
cumpliere con el resto de los requisitos; y que no podrían haber
recibido el subsidio los músicos que tuvieren un ingreso o gozare de
subsidio, premio a su actividad, o una jubilación, pensión graciable o
retiro civil o militar, nacional, provincial o municipal equivalente o
superior al monto del subsidio establecido por esta ley.
Fuente: Diario Z, martes 10 de enero de 2012
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miércoles, 11 de enero de 2012
sábado, 2 de octubre de 2010
Clausuras masivas: la guitarra en el ropero

El macrismo respondió a la tragedia de Beara cerrando lugares donde se toca música en vivo, incluido el Café Vinilo, sede oficial del Festival de Jazz. Las bandas se refugian en casas particulares y los músicos protestan en la calle.
El derrumbe en el boliche Beara marcó el inicio de una ola de clausuras indiscriminada a los bares y restaurantes donde tocan bandas. Lo notable es que muchos estaban expresamente autorizados para hacerlo. Por ejemplo, el Café Vinilo, uno de los lugares afectados, fue sede en 2009 del Festival de Jazz organizado por el gobierno porteño y está seleccionado para serlo en 2010. El director del festival, el pianista Adrián Iaies, iba a presentar el próximo sábado allí su disco Cinemateca finlandesa.
"Nos eligieron por las capacidades técnicas y físicas del lugar, las mismas por las que ahora nos clausuraron", dice el dueño, Ezequiel Ordóñez, que cuenta que el restaurante afectado tuvo nueve inspecciones previas a la tragedia de Beara y nunca vieron problemas. Hasta ahora: "Estaba tocando Diego Schissi Quinteto cuando llegaron los inspectores y nos pidieron que levantáramos el show porque si no clausuraban. Como nos negamos, procedieron", explica Ordóñez. Hoy tienen inhabilitado el escenario pero no el restaurante. Y agregó: "Están actuando de manera ilógica, primero te clausuran y luego se fijan si estás bien habilitado".
Inspecciones encubiertas con agentes que se hacen pasar por público, uso de la fuerza y aprietes: los músicos y los dueños de bares sostienen que el macrismo está sensibilizado por el derrumbe de Palermo e inició una suerte de "persecución a la música en vivo". El sábado pasado, un inspector entró a los empujones al club Vuela el Pez, donde uno de sus socios festejaba el cumpleaños. "Se identificó como Horacio, ingresó corriendo y filmando con un teléfono", denunció Demián, otro de los dueños. El agente decidió clausurar porque -según consta en el acta- había personas bailando. "Es falso, había dos chicas paradas moviendo el torso, pero eso no es un baile", dice Demián. Era la tercera vez que abría Vuela el Pez, luego de nueve largos meses de trámites para obtener la habilitación. Los jóvenes del Espacio Cultural Bonpland descubrieron a dos agentes encubiertos del Gobierno que visitaban el lugar mostrándose interesados en las actividades. malestar es grande y abundan las anécdotas de maltrato. En un bar de Villa Ortúzar, por ejemplo, los inspectores fingieron que eran público y después apretaron al dueño, que pidió anonimato por temor a las represalias.
Javier Ibáñez, titular de la Agencia Gubernamental de Control, reconoció durante su interpelación en la Legislatura, que se dedica a rastrear a través de las redes sociales de internet, webs y blogs los lugares donde hay shows de música en vivo. "No creía que eso existía, hasta que me cayó un inspector con una hoja impresa de la invitación que hice para un show 17íntimo a través de Facebook", aseguró el dueño de un bar ubicado en Belgrano.
Subversivas corcheas
Este lunes, más de mil personas se movilizaron frente a la Jefatura de Gobierno porteña y cortaron la Avenida de Mayo con un reclamo doble: que se frenen las clausuras y que se reglamente la ley de Concertación Musical de la Ciudad, sancionada hace más de un año. Opinan que esto solucionaría la situación de los espacios que desarrollan actividades culturales y que son perseguidos por el Estado. "El macrismo inició una caza de brujas, una persecución grotesca de la música en vivo", aseguró Diego Boris, socio fundador de la Unión de Músicos Independientes e integrante del grupo musical La Tolva. Boris pone de ejemplo el Café Vinilo, donde el bar está habilitado pero el escenario no: "Es un emblema, con eso te están diciendo que la música es un peligro", sintetizó. La marcha convocó a figuras como Liliana Herrero, Teresa Parodi y Leopoldo Federico, pero también a muchos jóvenes que se manifestaron con instrumentos musicales en plena calle. Ningún funcionario los recibió aunque quedó pendiente una cita con el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, y la Agencia Gubernamental de Control.
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