A pesar de que fue votada mayoritariamente por la
bancada PRO y redactada sobre la base de un proyecto de ese sector,
entre otros, el jefe de gobierno impidió su puesta en vigencia. Silencio
de Dietrich, subsecretario de transporte.
El jefe de gobierno porteño, Mauricio
Macri, vetó una ley sancionada en septiembre por la Legislatura, que
exigía a los vendedores de autos 0Km de la ciudad de Buenos Aires
entregarlos con equipamiento básico de seguridad como matafuego, balizas
y botiquín, entre otros, además de un manual de uso y mantenimiento. A
pesar de que la norma fue aprobada con 54 votos, la mayoría
pertenecientes al oficialismo porteño, Macri impidió su puesta en
vigencia vetando los artículos 2 y 3, que le dan sustento. La Ley 3882
se basó en tres proyectos, uno de los cuales pertenece a dos diputados
del PRO. “Es una práctica sistemática de Macri, que tiene mayoría pero
parece que no la puede manejar”, dijo el legislador del GEN, Martín
Hourest, autor de uno de los borradores. “Queda simpático aprobarlo en
el recinto, pero después lo corrige con el veto, de esta manera le
garantiza a las concesionarias no hacerse cargo del costo que
representa”, agregó.
Tiempo Argentino intentó comunicarse con
Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte y miembro de una familia
propietaria de uno de los concesionarios más importantes de la
Argentina, pero el funcionario prefirió no opinar. “Está todo
fundamentado en el decreto”, justificó su agente de prensa.
En los
fundamentos del decreto 519/11, publicado en el Boletín Oficial del 7 de
octubre, se advierte que “los requisitos y condiciones de seguridad que
deben cumplir los vehículos en general se encuentran regulados por la
Ley Nacional de Tránsito N° 24.449”. Esta ley, sin embargo, establece
entre los requisitos para la circulación que el automóvil “posea
matafuego y balizas portátiles normalizados”. Es el artículo 40
(Requisitos para circular), que se dirige a los conductores y no a
quienes venden los vehículos.
La norma vetada era muy clara en ese
sentido. Uno de los proyectos exponía en sus fundamentos que “la
comercialización de vehículos automotores, deja librada a la voluntad
del adquirente, el cumplimiento normativo de las condiciones de
seguridad que aportan”. Este texto pertenece a los legisladores PRO
María Karina Spalla y Cristian Ritondo, presidente del bloque
oficialista. El tercer proyecto, del diputado de la Coalición Cívica
Sergio Abrevaya, hacía énfasis en que el vehículo se entregue con un
“Manual de Reparación, Mantenimiento y Despiece respectivo a cada unidad
y modelo” y procuraba facilitar “el acceso y la tenencia, en forma
gratuita” de los manuales “a las organizaciones que agrupen a los
talleres mecánicos establecidos en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires”. La ley sancionada no profundizó este último aspecto, aunque
incluyó la exigencia de entregar los 0Km con un manual de “uso,
reparación y mantenimiento”. De todas formas, fue uno de los artículos
que vetó el jefe de gobierno. El decreto lo fundamenta en el hecho de
que “la obligación de entregar manuales (…) no encuadra, en lo que a los
manuales de reparación respecta, en las previsiones legales vigentes en
materia de defensa del consumidor”. Previamente indica que “al
incorporar la obligatoriedad de entrega de elementos no exigidos por la
legislación nacional (…) el proyecto de Ley bajo análisis avanza sobre
cuestiones de Derecho Privado”, según el decreto de veto. Ritondo,
coautor de uno de los proyectos, consideró que, a pesar del veto se
trata de “una buena ley”. El diputado oficialista dijo a Tiempo
Argentino que piensa “insistir” con la aprobación de la norma. “Vamos a
evaluar lo que nos dicen y si necesitamos modificar porque cometimos
algún error, lo vamos a hacer y si tenemos que insistir, vamos a
insistir”, dijo. Por su parte, Abrevaya señaló a la agencia Télam que
“Dietrich prioriza los intereses de las concesionarias, que casualmente
son el negocio de su familia, a los de los consumidores y usuarios, al
evitar que cada persona que compre un auto reciba el Manual, lo que les
permitiría contratar libremente con quién reparar su vehículo”. La ley
se aprobó en la sesión del 8 de septiembre. La versión taquigráfica no
registra ninguna discusión o posición contraria, ni del oficialismo ni
de la oposición.
Fuente: Tiempo argentino, sabado 15 de octubre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
viernes, 14 de octubre de 2011
Sin acuerdo por el proyecto de parquímetros en los barrios
Aunque parecía que se aprobaba, el controvertido proyecto que
permite llevar los parquímetros a los barrios de la Ciudad naufragó y ni
se trató anoche en la Legislatura. La iniciativa había sido acordada
entre el macrismo y el presidente de la comisión de Tránsito, Claudio
Palmeyro, del moyanista sindicato de taxistas, en un despacho firmado el
día anterior.
Sin embargo, como muchos legisladores se enteraron a través de Clarín y otros medios que lo publicaron, pidieron tiempo para proponer cambios o directamente decidieron no apoyarlo. “Había algunas dudas de diputados opositores, que nos pidieron más tiempo y accedimos”, dijo el presidente de la bancada del PRO, Cristian Ritondo.
El proyecto propone incorporar al Código de Tránsito un capítulo sobre “estacionamiento regulado” y habilita al Gobierno de la Ciudad a colocar parquímetros en todos los barrios. Si bien habla de “arterias de las áreas centrales principales y locales”, también habilita el estacionamiento tarifado en “otros sectores de la Ciudad donde la demanda, en función de la cantidad de espacios disponibles, así lo justifique”.
Ayer, buscando bajar el tono de una polémica que crecía, Palmeyro dijo por medio de una gacetilla de prensa que “esta ley no determina dónde se instalarían parquímetros ni mucho menos pretende imponer el sistema de estacionamiento medido en los barrios”. Efectivamente, el proyecto no precisa los lugares donde se instalarían parquímetros; pero sí deja abierta la puerta a casi todos los barrios con la imprecisa expresión de “donde la demanda así lo justifique”.
En el Gobierno de la Ciudad sostienen que el primer objetivo es llevar el estacionamiento medido a los centros comerciales a cielo abierto y la zonas con mayores problemas como Puerto Madero, Palermo o Caballito.
La diputada Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro) fue una de las que más se movió desde la mañana para persuadir al resto de los legisladores de la oposición de no acompañar el proyecto. “Esto se quiso sacar de apuro . Le da demasiados privilegios a las empresas que ganen la concesión”, dijo. “Nos opusimos al proyecto tal como había sido redactado. Ahí, otros legisladores se dieron cuenta de que había muchos puntos oscuros y decidieron estudiarlo mejor. La verdad, parece que hubiera un afán recaudatorio por encima de todo”, aseguró, por su parte, el ex macrista Daniel Amoroso, de Unión Federal. “Se trata –completó el macrista Avelino Tamargo– de ordenar una situación de caos absoluto en el estacionamient o. Proponemos llevarlo a otras zonas. Los que critican no tienen ninguna propuesta”.
Las claves
El proyecto amplía a las calles principales de todos los barrios porteños la posibilidad del estacionamiento medido.
También permite que las grúas (a cargo de dos empresas con los contratos vencidos) funcionen en toda la Ciudad y en las calles de menor circulación.
Según la Ciudad, el objetivo es ordenar el tránsito, incluso los fines de semana, en zonas comerciales como Palermo, Recoleta o Caballito, y en barrios como Puerto Madero, que funciona como una especie de gran playa a cielo abierto.
Fuente: Clarin, viernes 14 de octubre de 2011
Sin embargo, como muchos legisladores se enteraron a través de Clarín y otros medios que lo publicaron, pidieron tiempo para proponer cambios o directamente decidieron no apoyarlo. “Había algunas dudas de diputados opositores, que nos pidieron más tiempo y accedimos”, dijo el presidente de la bancada del PRO, Cristian Ritondo.
El proyecto propone incorporar al Código de Tránsito un capítulo sobre “estacionamiento regulado” y habilita al Gobierno de la Ciudad a colocar parquímetros en todos los barrios. Si bien habla de “arterias de las áreas centrales principales y locales”, también habilita el estacionamiento tarifado en “otros sectores de la Ciudad donde la demanda, en función de la cantidad de espacios disponibles, así lo justifique”.
Ayer, buscando bajar el tono de una polémica que crecía, Palmeyro dijo por medio de una gacetilla de prensa que “esta ley no determina dónde se instalarían parquímetros ni mucho menos pretende imponer el sistema de estacionamiento medido en los barrios”. Efectivamente, el proyecto no precisa los lugares donde se instalarían parquímetros; pero sí deja abierta la puerta a casi todos los barrios con la imprecisa expresión de “donde la demanda así lo justifique”.
En el Gobierno de la Ciudad sostienen que el primer objetivo es llevar el estacionamiento medido a los centros comerciales a cielo abierto y la zonas con mayores problemas como Puerto Madero, Palermo o Caballito.
La diputada Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro) fue una de las que más se movió desde la mañana para persuadir al resto de los legisladores de la oposición de no acompañar el proyecto. “Esto se quiso sacar de apuro . Le da demasiados privilegios a las empresas que ganen la concesión”, dijo. “Nos opusimos al proyecto tal como había sido redactado. Ahí, otros legisladores se dieron cuenta de que había muchos puntos oscuros y decidieron estudiarlo mejor. La verdad, parece que hubiera un afán recaudatorio por encima de todo”, aseguró, por su parte, el ex macrista Daniel Amoroso, de Unión Federal. “Se trata –completó el macrista Avelino Tamargo– de ordenar una situación de caos absoluto en el estacionamient o. Proponemos llevarlo a otras zonas. Los que critican no tienen ninguna propuesta”.
Las claves
El proyecto amplía a las calles principales de todos los barrios porteños la posibilidad del estacionamiento medido.
También permite que las grúas (a cargo de dos empresas con los contratos vencidos) funcionen en toda la Ciudad y en las calles de menor circulación.
Según la Ciudad, el objetivo es ordenar el tránsito, incluso los fines de semana, en zonas comerciales como Palermo, Recoleta o Caballito, y en barrios como Puerto Madero, que funciona como una especie de gran playa a cielo abierto.
Fuente: Clarin, viernes 14 de octubre de 2011
Túpac Amaru ganó la batalla
La Legislatura dispuso que una plaza del barrio de Flores lleve el
nombre del dirigente que fue símbolo de la rebelión de los pueblos
originarios contra el régimen colonial. El PRO defendió la anterior
denominación.
Túpac Amaru –se llamaba en realidad José Gabriel Condorcanqui, pero adoptó el nombre de su antepasado, el último de los soberanos incas– es un símbolo de la resistencia de los pueblos originarios contra los invasores españoles. En noviembre de 1780, se sublevó contra el corregidor de la provincia de Tinta –en el virreinato del Perú–, a quien tomó prisionero y ejecutó. La sublevación se extendió hasta lo que es hoy Salta y Jujuy, y Túpac Amaru estuvo a punto de llegar a Cuzco, pero en abril de 1781 el movimiento fue sofocado por las fuerzas coloniales. El líder de la insurrección fue mutilado y asesinado, después de haber sido obligado a presenciar la ejecución de su mujer y sus hijos.
“En el Bicentenario de la Revolución de Mayo, en la cual sus máximos dirigentes tomaron como precedente histórico la heroica lucha de Túpac Amaru, es propicio el reconocimiento, así como también modificar un homenaje tomado dentro de un contexto político no democrático”, dice el proyecto en sus fundamentos.
El PRO rechazó la propuesta. Su vocero fue el diputado Patricio Di Stefano, quien argumentó, en nombre de la “pluralidad de opiniones”, que “no es correcto generar una rivalidad” entre los virreyes “que fueron parte de nuestra historia” con los pueblos originarios. “Se dice que los virreyes no eran democráticos, pero en ese tiempo no existía la democracia”, fundamentó. Enfatizó que “se puede homenajear a Túpac Amaru en cualquier otro lado, pero no en ese lugar”. Y generó una catarata de respuestas.
El diputado Martín Hourest (GEN) le recordó a Di Stéfano que la democracia había empezado a transitar su camino, con otras formas, “dos mil años antes” de la época colonial. Fabio Basteiro (Proyecto Sur) reivindicó a Túpac Amaru como un “héroe de la resistencia al genocidio”. Su compañero de banca Rafael Gentili replicó que “la pluralidad no quita los roles que cada uno tuvo en la historia” y Diana Ma-ffía (Coalición Cívica) interpretó los argumentos del PRO: “Tal vez tengamos aquí representantes internos de los intereses coloniales”.
Varios diputados recordaron que todos los virreyes –menos Sobremonte– tienen una calle que lleva su apellido y uno de ellos, Liniers, le da el nombre a un barrio. Luego, María José Lubertino (Encuentro Popular para la Victoria) apoyó el proyecto, pero advirtió sobre la “demora del Ejecutivo porteño en reglamentar la ley de pueblos originarios sancionada hace cinco años: no sólo debemos honrar a los líderes de los pueblos originarios, sino los derechos de los descendientes que viven en la ciudad de Buenos Aires”. Para la aprobación de la norma eran necesarios 31 votos. Fue el momento de más tensión de la sesión, hasta que el presidente del cuerpo, Oscar Moscariello, anunció que había 34 votos a favor, 17 en contra y tres abstenciones. “El proyecto fue presentado por primera vez en 2005 y recién pudo ser tratado ahora: el momento histórico nos permite revisar la historia y discutir las denominaciones”, dijo Ruanova (Nuevo Encuentro) a Página/12. Afuera, los veinte chicos que habían ido con guardapolvos y pancartas, acompañados de maestros y padres, celebraban la aprobación. “Si luchamos contra los virreyes, ¿cómo le íbamos a dejar que tengan el nombre de una plaza?”, dijo uno de los chicos, como para que quede claro que se había hecho justicia.
Fuente: Pagina/12, viernes 14 de octubre de 2011
La
denominación de una plaza, impuesta por la última dictadura en homenaje
al símbolo de la dominación colonial, fue reemplazada por el voto
democrático, con una audiencia pública de por medio, por el nombre de un
líder de los pueblos originarios que se sublevó contra aquel
sometimiento. Se trata de la –hasta ahora– Plaza de los Virreyes,
designada así por una ordenanza de facto, el 12 de octubre de 1979, que
se llamará desde ahora Túpac Amaru. El cambio fue aprobado por la
Legislatura porteña, tras un debate en el que los legisladores del PRO
defendieron el antiguo nombre de la plaza. Fue el final de un largo
proceso que iniciaron vecinos, docentes y comunidades originarias,
plasmadas en un proyecto que presentó en 2005 el ya fallecido Norberto
La Porta y que ahora retomó el legislador Gonzalo Ruanova. Un nutrido
grupo de alumnos de la Escuela Nº 3 General Savio –ubicada a media
cuadra de la plaza– celebró la aprobación, junto a docentes y el
director, Ernesto Samar, uno de los impulsores históricos de la
modificación.
La plaza Túpac Amaru está ubicada en el cruce de la avenida Eva
Perón y Lafuente, en el barrio de Flores. Allí está la cabecera de la
Línea E de subte, que aún se llama Plaza de los Virreyes. “Hasta 1979 la
plaza se llamaba Armenia –dijo Samar a Página/12–, pero en 1979 la
dictadura le cambió el nombre como una homenaje al 12 de octubre”, que
hasta hace poco conmemoraba el día de la “raza”. “La propuesta de
cambiarle el nombre surgió de un vecino y fue acompañada por distintas
organizaciones: la plaza es un centro de reunión de la comunidad
boliviana y el lugar donde ensayan las bandas de sikurís”, relató el
director.Túpac Amaru –se llamaba en realidad José Gabriel Condorcanqui, pero adoptó el nombre de su antepasado, el último de los soberanos incas– es un símbolo de la resistencia de los pueblos originarios contra los invasores españoles. En noviembre de 1780, se sublevó contra el corregidor de la provincia de Tinta –en el virreinato del Perú–, a quien tomó prisionero y ejecutó. La sublevación se extendió hasta lo que es hoy Salta y Jujuy, y Túpac Amaru estuvo a punto de llegar a Cuzco, pero en abril de 1781 el movimiento fue sofocado por las fuerzas coloniales. El líder de la insurrección fue mutilado y asesinado, después de haber sido obligado a presenciar la ejecución de su mujer y sus hijos.
“En el Bicentenario de la Revolución de Mayo, en la cual sus máximos dirigentes tomaron como precedente histórico la heroica lucha de Túpac Amaru, es propicio el reconocimiento, así como también modificar un homenaje tomado dentro de un contexto político no democrático”, dice el proyecto en sus fundamentos.
El PRO rechazó la propuesta. Su vocero fue el diputado Patricio Di Stefano, quien argumentó, en nombre de la “pluralidad de opiniones”, que “no es correcto generar una rivalidad” entre los virreyes “que fueron parte de nuestra historia” con los pueblos originarios. “Se dice que los virreyes no eran democráticos, pero en ese tiempo no existía la democracia”, fundamentó. Enfatizó que “se puede homenajear a Túpac Amaru en cualquier otro lado, pero no en ese lugar”. Y generó una catarata de respuestas.
El diputado Martín Hourest (GEN) le recordó a Di Stéfano que la democracia había empezado a transitar su camino, con otras formas, “dos mil años antes” de la época colonial. Fabio Basteiro (Proyecto Sur) reivindicó a Túpac Amaru como un “héroe de la resistencia al genocidio”. Su compañero de banca Rafael Gentili replicó que “la pluralidad no quita los roles que cada uno tuvo en la historia” y Diana Ma-ffía (Coalición Cívica) interpretó los argumentos del PRO: “Tal vez tengamos aquí representantes internos de los intereses coloniales”.
Varios diputados recordaron que todos los virreyes –menos Sobremonte– tienen una calle que lleva su apellido y uno de ellos, Liniers, le da el nombre a un barrio. Luego, María José Lubertino (Encuentro Popular para la Victoria) apoyó el proyecto, pero advirtió sobre la “demora del Ejecutivo porteño en reglamentar la ley de pueblos originarios sancionada hace cinco años: no sólo debemos honrar a los líderes de los pueblos originarios, sino los derechos de los descendientes que viven en la ciudad de Buenos Aires”. Para la aprobación de la norma eran necesarios 31 votos. Fue el momento de más tensión de la sesión, hasta que el presidente del cuerpo, Oscar Moscariello, anunció que había 34 votos a favor, 17 en contra y tres abstenciones. “El proyecto fue presentado por primera vez en 2005 y recién pudo ser tratado ahora: el momento histórico nos permite revisar la historia y discutir las denominaciones”, dijo Ruanova (Nuevo Encuentro) a Página/12. Afuera, los veinte chicos que habían ido con guardapolvos y pancartas, acompañados de maestros y padres, celebraban la aprobación. “Si luchamos contra los virreyes, ¿cómo le íbamos a dejar que tengan el nombre de una plaza?”, dijo uno de los chicos, como para que quede claro que se había hecho justicia.
Fuente: Pagina/12, viernes 14 de octubre de 2011
Cual pulsera de Mujer Maravilla
Cada uno costó más de 1500 pesos. El ministro de Justicia justificó ante
los legisladores su adquisición con el argumento de que son antibalas.
También tuvo que dar cuenta por la compra de pistolas a una empresa que
ya había entregado una partida defectuosa.
Las compras de relojes a más de 1500 pesos cada uno para la Policía Metropolitana y de pistolas a una empresa que ya entregó material defectuoso formaron parte del menú en la audiencia en la Legislatura a la que asistió el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro. El funcionario macrista defendió el incremento de presupuesto y sostuvo que los relojes cuestan eso porque son antibalas. Los legisladores de la oposición cuestionaron “el despilfarro de la Metropolitana”.
Casi completamente rapado, Montenegro hizo su entrada a la Comisión de Presupuesto al mediodía. “Para mí, Montenegro se mimetizó con el personal policial a cargo”, lo gastó por Twitter el legislador Diego Kravetz. El ministro no tuvo una visita complicada, si se la compara con las que le tocó pasar con la designación de Jorge “Fino” Palacios y la comisión investigadora de las escuchas ilegales. Montenegro detalló que para finales del año que viene el 40 por ciento de los agentes de la Metropolitana serán egresados de su academia y bajará el ingreso de policías de otras fuerzas. También anunció que la Metropolitana empezará a patrullar la Comuna 4 el año próximo con camionetas.
Luego de su exposición vinieron las preguntas y las críticas por los manejos presupuestarios. El legislador de Nuevo Encuentro Gonzalo Ruanova quiso saber por qué “pasamos de 38 a 50 millones para seguridad privada”. Montenegro retrucó que está cubriendo objetivos que dejó la Policía Federal. “Felicito al ministro por lograr incrementar sus recursos y ser su ministerio el quinto en importancia, con una incidencia del 6 por ciento”, ironizó Julio Raffo, de Proyecto Sur. “Representa un 4,96 por ciento”, le aclaró Montenegro. “Ha aumentado y seguirá aumentando”, avisó.
Luego llegó el turno del ibarrista Eduardo Epszteyn, quien desplegó sus dudas sobre una serie de compras de la Metropolitana. Empezó por la adquisición de 33 relojes por 59.994 pesos. “¿Para qué compran relojes por 1500 pesos cada uno?”, preguntó Epszteyn. “Son relojes especiales, antibalísticos”, le contestó Montenegro. A la discusión se sumó el macrista Alvaro González, que preside la Comisión de Presupuesto: “Son relojes como los del agente 86”, lanzó. La kirchnerista María José Lubertino aportó lo suyo entre las risas: hizo el gesto de juntar los brazos para protegerse como los brazaletes de la Mujer Maravilla.
Epszteyn volvió a la carga con otras compras: advirtió que la empresa Trompia, a la que le habían comprado las primeras 850 pistolas Beretta Px4 Storm había tenido problemas con los cargadores. Según un informe de la Auditoría que recordó Epszteyn, “el 13 de enero de 2010 el comisionado general de la Policía Metropolitana eleva una nota a la Jefatura Policial notificando la devolución de 385 cargadores sobre un total de 450, que presentaban fisuras en el lateral derecho. Conjuntamente se devuelven cuatro pistolas”. El 80 por ciento de los cargadores era defectuoso.
El mismo informe de la auditoría señala que “el precio abonado por el bien supera al primer precio de referencia en un 96 por ciento”. De 2500 pesos de referencia a 4635 pesos. Por ley, no debería superar el 5 por ciento. A pesar de esto –advirtió Epszteyn– volvieron a comprarle a Trompia este año. Esta vez, mil pistolas Beretta por 910 mil euros.
Montenegro quedó en responderle sobre éste y otros temas: los 120 mil pesos en “consultoría en materia de comunicación institucional” a la firma AR y Asociados, de Alejandra Rafuls, junto a otros dos millones ochocientos mil pesos en consultorías, una resolución que permite que la empresa Froilán-Taraborelli Automobile S.A. “promocione los beneficios en cuestión entre el personal de la fuerza” en las distintas dependencias de la Metropolitana, del inolvidable camión hidrante (ver aparte).
“La presentación del ministro Montenegro fue una vez más sumamente desprolija: no puede fundamentar un incremento del presupuesto del 90 por ciento y con un informe de Auditoría que señala las irregularidades”, indicó Epszteyn a Página/12. En tanto, el kirchnerista Francisco “Tito” Nenna estimó que “el PRO despilfarra recursos públicos en seguridad”.
Fuente: Pagina/12, viernes 14 de octubre de 2011
Las compras de relojes a más de 1500 pesos cada uno para la Policía Metropolitana y de pistolas a una empresa que ya entregó material defectuoso formaron parte del menú en la audiencia en la Legislatura a la que asistió el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro. El funcionario macrista defendió el incremento de presupuesto y sostuvo que los relojes cuestan eso porque son antibalas. Los legisladores de la oposición cuestionaron “el despilfarro de la Metropolitana”.
Casi completamente rapado, Montenegro hizo su entrada a la Comisión de Presupuesto al mediodía. “Para mí, Montenegro se mimetizó con el personal policial a cargo”, lo gastó por Twitter el legislador Diego Kravetz. El ministro no tuvo una visita complicada, si se la compara con las que le tocó pasar con la designación de Jorge “Fino” Palacios y la comisión investigadora de las escuchas ilegales. Montenegro detalló que para finales del año que viene el 40 por ciento de los agentes de la Metropolitana serán egresados de su academia y bajará el ingreso de policías de otras fuerzas. También anunció que la Metropolitana empezará a patrullar la Comuna 4 el año próximo con camionetas.
Luego de su exposición vinieron las preguntas y las críticas por los manejos presupuestarios. El legislador de Nuevo Encuentro Gonzalo Ruanova quiso saber por qué “pasamos de 38 a 50 millones para seguridad privada”. Montenegro retrucó que está cubriendo objetivos que dejó la Policía Federal. “Felicito al ministro por lograr incrementar sus recursos y ser su ministerio el quinto en importancia, con una incidencia del 6 por ciento”, ironizó Julio Raffo, de Proyecto Sur. “Representa un 4,96 por ciento”, le aclaró Montenegro. “Ha aumentado y seguirá aumentando”, avisó.
Luego llegó el turno del ibarrista Eduardo Epszteyn, quien desplegó sus dudas sobre una serie de compras de la Metropolitana. Empezó por la adquisición de 33 relojes por 59.994 pesos. “¿Para qué compran relojes por 1500 pesos cada uno?”, preguntó Epszteyn. “Son relojes especiales, antibalísticos”, le contestó Montenegro. A la discusión se sumó el macrista Alvaro González, que preside la Comisión de Presupuesto: “Son relojes como los del agente 86”, lanzó. La kirchnerista María José Lubertino aportó lo suyo entre las risas: hizo el gesto de juntar los brazos para protegerse como los brazaletes de la Mujer Maravilla.
Epszteyn volvió a la carga con otras compras: advirtió que la empresa Trompia, a la que le habían comprado las primeras 850 pistolas Beretta Px4 Storm había tenido problemas con los cargadores. Según un informe de la Auditoría que recordó Epszteyn, “el 13 de enero de 2010 el comisionado general de la Policía Metropolitana eleva una nota a la Jefatura Policial notificando la devolución de 385 cargadores sobre un total de 450, que presentaban fisuras en el lateral derecho. Conjuntamente se devuelven cuatro pistolas”. El 80 por ciento de los cargadores era defectuoso.
El mismo informe de la auditoría señala que “el precio abonado por el bien supera al primer precio de referencia en un 96 por ciento”. De 2500 pesos de referencia a 4635 pesos. Por ley, no debería superar el 5 por ciento. A pesar de esto –advirtió Epszteyn– volvieron a comprarle a Trompia este año. Esta vez, mil pistolas Beretta por 910 mil euros.
Montenegro quedó en responderle sobre éste y otros temas: los 120 mil pesos en “consultoría en materia de comunicación institucional” a la firma AR y Asociados, de Alejandra Rafuls, junto a otros dos millones ochocientos mil pesos en consultorías, una resolución que permite que la empresa Froilán-Taraborelli Automobile S.A. “promocione los beneficios en cuestión entre el personal de la fuerza” en las distintas dependencias de la Metropolitana, del inolvidable camión hidrante (ver aparte).
“La presentación del ministro Montenegro fue una vez más sumamente desprolija: no puede fundamentar un incremento del presupuesto del 90 por ciento y con un informe de Auditoría que señala las irregularidades”, indicó Epszteyn a Página/12. En tanto, el kirchnerista Francisco “Tito” Nenna estimó que “el PRO despilfarra recursos públicos en seguridad”.
Fuente: Pagina/12, viernes 14 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
El PRO saca los trapitos
El proyecto del macrismo para prohibir la actividad de cuidacoches y
limpiavidrios obtuvo despacho favorable en la Comisión de Justicia de
la Legislatura, pese a las críticas que recibió por parte de la
oposición. La iniciativa que busca modificar el artículo 79 del Código
Contravencional fue impulsada por el PRO en 2010 y no prosperó.
Fortalecido tras las elecciones, el oficialismo porteño decidió
promoverlo nuevamente.
El proyecto establece multas de entre $200 y $2.000 e incluso penas
de arresto -de uno a cinco días- para aquellas personas que ofrezcan
cuidar automóviles. Para los limpiavidrios, la pena sería de hasta tres
días de arresto. Para su aprobación, el proyecto requiere de una
mayoría especial de 31 votos, por lo que el PRO deberá conseguir el
apoyo de al menos siete legisladores de la oposición.
Por su parte, los ocho diputados de la oposición que integran la comisión trabajaron en un proyecto alternativo. Gonzalo Ruanova (Nuevo Encuentro) consideró que "para modificar determinadas situaciones, la herramienta no es modificar el Contravencional sino poner a trabajar a las fuerzas de seguridad". Los legisladores proponen reglamentar la actividad de los cuidacoches y crear un registro. Ruanova consideró que "hay gente que aparenta cuidar autos y roba, pero también hay gente que aparenta andar en bicicleta y roba, no por eso vamos a prohibir andar en bicicleta".
En tanto Rafael Gentili (Proyecto Sur), dijo a Diario Z: "Antes de modificar el código hay que regular la actividad: se debe contemplar la cuestión social. Hay un tema económico que hace que se recurra a esa cuestion informal y a la vez está la molestia de todos nosotros donde se forma una estructra con connivencia policial que obliga y fija el pago. Tenemos que intervenir pero con la sanción que propone el PRO no se logra nada".
Fuente: Diario Z, jueves 29 de septiembre de 2011
El proyecto establece multas de entre $200 y $2.000 e incluso penas
de arresto -de uno a cinco días- para aquellas personas que ofrezcan
cuidar automóviles. Para los limpiavidrios, la pena sería de hasta tres
días de arresto. Para su aprobación, el proyecto requiere de una
mayoría especial de 31 votos, por lo que el PRO deberá conseguir el
apoyo de al menos siete legisladores de la oposición.Por su parte, los ocho diputados de la oposición que integran la comisión trabajaron en un proyecto alternativo. Gonzalo Ruanova (Nuevo Encuentro) consideró que "para modificar determinadas situaciones, la herramienta no es modificar el Contravencional sino poner a trabajar a las fuerzas de seguridad". Los legisladores proponen reglamentar la actividad de los cuidacoches y crear un registro. Ruanova consideró que "hay gente que aparenta cuidar autos y roba, pero también hay gente que aparenta andar en bicicleta y roba, no por eso vamos a prohibir andar en bicicleta".
En tanto Rafael Gentili (Proyecto Sur), dijo a Diario Z: "Antes de modificar el código hay que regular la actividad: se debe contemplar la cuestión social. Hay un tema económico que hace que se recurra a esa cuestion informal y a la vez está la molestia de todos nosotros donde se forma una estructra con connivencia policial que obliga y fija el pago. Tenemos que intervenir pero con la sanción que propone el PRO no se logra nada".
Fuente: Diario Z, jueves 29 de septiembre de 2011
Escándalo en la AGC: mejor no hablar de ciertas cosas
La Justicia investiga a la Agencia Gubernamental de Control por
irregularidades en habilitaciones. Mientras, los empresarios
denunciantes y familiares de damnificados reciben amenazas telefónicas.
Juan recibe llamadas anónimas a su trabajo, en las que una voz repite el nombre de su hija muerta. AMariana la llaman a su casa para recomendarle que se cuide y silencie sus denuncias. A Nazarena la amenazan con sacarle la pauta de su programa de radio. Y a otra persona le dejan una foto del jardín de sus hijos al lado del canasto de la basura con un encargo: silencio. Todos cometieron el mismo pecado: denunciar a funcionarios de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).
No se trata de un organismo cualquiera. La AGC fue creada por el gobierno PRO con el objetivo de mejorar el sistema de habilitaciones y control luego de la tragedia ocurrida en Cromañón. Sin embargo, en los últimos dos años se convirtió en un área sensible e investigada por la Justicia. El incendio de un geriátrico en Almagro, las denuncias de extorsión de empresarios de la noche, cinco muertos por los derrumbes de un gimnasio en Villa Urquiza y el boliche Beara en Palermo y la presunta estafa con connivencia de empleados del gobierno porteño al marido de una vedette pusieron en la picota a una agencia sospechada, que ya tiene varios funcionarios imputados y cinco renuncias.
Pero según las experiencias recogidas por Diario Z, parece además que denunciar estos ilícitos conlleva un costo adicional: el de los aprietes y amenazas.
Juan Lizarraga perdió a su hija Ariana, quien murió luego de que el entrepiso del boliche Beara de Palermo se desplomara sobre ella. A una semana de la tragedia, comenzó a recibir llamadas anónimas de voces que nombraban a su hija y cortaban el teléfono.
Nazarena Vélez, en cambio, denunció públicamente a funcionarios de la AGC, quienes habrían actuado en connivencia con privados para habilitar el ex Cine Los Ángeles con documentación robada a su esposo, el empresario Fabián Rodríguez. Unos días después de la denuncia, Rodríguez recibió llamadas "intimidatorias". Esta vez, según asegura, no fueron anónimas, sino del diputado del PRO Avelino Tamargo.
"En un tono amistoso y jodón me decía que no hinchemos con la denuncia porque Nazarena podía perder la pauta en su programa de FM La Isla y que además yo iba a tener problemas con mi negocio particular", señaló Rodríguez a Diario Z.
A estas intimidaciones se suma la sufrida por Mariana Bustos, que luego de denunciar que su hogar está en peligro de derrumbe debido a una construcción aledaña recibió numerosas llamadas durante la madrugada que le valieron una protección policial. Del otro lado del teléfono escuchaba: "Quedate tranquila, no te metas más, no sigas denunciando".
Ante esta situación, los distintos denunciantes y damnificados comenzaron a comunicarse entre ellos, compartir sus historias y preocupaciones, hasta que el viernes 23 confluyeron en un café de Palermo, junto a legisladores de distintas fuerzas, el defensor del Pueblo adjunto, Gerardo Gómez Coronado, y el presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, Pablo Pimentel.
Todos coincidieron en que los casos denunciados forman parte de la "negligencia y omisión del Gobierno de la Ciudad" en el área de habilitaciones y control.
Pero los asistentes a la reunión no son los únicos que denuncian irregularidades en el área. La diputada de SI en Nuevo Encuentro y presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico, Delia Bisutti, remarcó que tras la presentación en la Legislatura del titular de la AGC, Javier Ibáñez, que se desligó de las denuncias de corrupción, comenzaron a llegar otros testimonios que están siendo recolectados para sumarlos a la causa, como el de dos dueños de un centro cultural ubicado en Belgrano que sufrieron una excesiva demora de los trámites de habilitación y que recibieron la visita de gestores que se "vendían como poseedores de vínculos adentro de la AGCpara acelerar los trámites", relataron a este diario.
El grupo de vecinos también fue recibido por el senador de Proyecto Buenos Aires Federal, Samuel Cabanchik, quien se mostró preocupado por lo que consideró como una situación "delicada y preocupante". "La idea es plantear la problemática que sufrimos muchos vecinos de la Ciudad y además estamos reclamando que se unifiquen las causas porque los funcionarios implicados son los mismos", aseguró Bustos.
Consultado por Diario Z, un vocero de la AGC, aclaró que Ibáñez ya dio sus explicaciones en el parlamento porteño y dijo que todo se resolverá en la Justicia. Además resaltó que hubo cambios en el área, para tratar de mejorar la gestión.
COMO CROMAGNON
"Nosotros creemos que esto va a terminar siendo una megacausa de asociación ilícita seguida de muerte porque, sin duda, la finalidad de toda esa red de corrupción es hacer dinero: las consecuencias están a la vista", remarcó Lizarraga. "La AGC cayó en la misma lógica que antes de Cromañón. Más allá de la corrupción, los controles no funcionan", advirtió el legislador de la Coalición Cívica, Sergio Abrevaya.
La intención de los vecinos tuvo su correlato en la Justicia. El juez Juan Ramos Padilla -quien venía investigando a la AGC por diversas causas- pidió a través de un oficio, el expediente del caso Beara. Se trata de la tragedia que se produjo hace un año, cuando el entrepiso del local bailable cedió, provocando la muerte de Leticia Provedo y de Ariana Lizarraga, la hija de Juan.
Desde entonces, la causa judicial tramita con pocos avances, en el juzgado a cargo de Alicia Iermini, quien tiene un pedido de juicio político por mal desempeño en la causa del asesinato de Walter Bulacio.
El pedido de Ramos Padilla, busca unificar todas las causas, en la idea de que existe una red de tráfico de influencias que cobra coimas a boliches nocturnos, comerciantes y constructores para agilizar habilitaciones, para advertir sobre posibles inspecciones y evitar o levantar clausuras.
El juez no sólo investiga a los cinco funcionarios macristas que renunciaron o fueron echados en el último año, envueltos en escándalos y tragedias, sino que también tiene a la actual AGC en la mira. Una serie de escuchas telefónicas que se encuentran en plena desgrabación aportarían datos sobre la continuidad de prácticas non santas en el sistema de control porteño.
Un dato no menor es que en el último allanamiento realizado a la AGC a fines de agosto, además de los legajos de ex funcionarios, Padilla ordenó secuestrar los del titular de la AGC Javier Ibáñez y del director de Habilitaciones Especiales Pablo Seikuscas.
A esto se suma el procesamiento de la ex directora de Fiscalización y Control, Vanesa Bercowski, que surgió de escuchas telefónicas en poder del juez. En ellas, según trascendió, se habría detectado un "sistema de avisos" al cual los dueños de los boliches estarían "suscriptos" para evitar inspecciones.
Por las causas en las que entiende Ramos Padilla hay también tres gestores privados imputados que habrían actuado como intermediarios para lograr habilitaciones de locales bailables.
Los ángeles de Nazarena
El impacto mediático de las declaraciones de Nazarena Vélez tuvo su correlato en la actuación de la Justicia. El marido de Vélez, Fabián Rodríguez, empresario y confeso "ex macrista" fue víctima, según la fiscal Graciela Gils Carbó, de una maniobra que involucró a funcionarios de la AGC, quienes facilitaron que dos empresarios se apropien del emprendimiento de cine y teatro Los Ángeles, del cual Rodríguez era uno de sus titulares. La fiscal determinó que se había fraguado una cesión de habilitación mediante firmas falsas. "Pidieron la transferencia de la habilitación, que fue otorgada por Martín Farrell, Pablo Seiskuscas y Martín Córdoba, sin atenerse a la normativa específicamente dispuesta para ese trámite", explicó la fiscal en su escrito. Ramos Padilla hizo lugar al pedido de indagatoria de los tres funcionarios, aunque aún no ha fijado las fechas.
Según explicó el empresario Rodríguez a Diario Z, en 2008 adquirió junto a su socio Rodrigo García el local del ex cine Los Ángeles, ubicado en la avenida Corrientes al 1700, para habilitarlo como un complejo teatral. Tiempo después, se asoció a otros dos empresarios, Diego Noguera y Aldo Funes.
Entre diciembre de 2009 y marzo de 2010, mientras estaba en Villa Carlos Paz produciendo espectáculos de su esposa, según afirma Rodríguez, sus socios transfirieron la habilitación a nombre de ellos, pero de manera fraudulenta. Cuando regresó a Buenos Aires, no lo dejaron ingresar en el teatro.La situación fue denunciada por Vélez en el programa de Susana Giménez y el escándalo explotó. Según Rodríguez, Tamargo lo "apretó". Meses antes había sido el propio Tamargo, quien había presentado a Rodríguez y Farrell para "ayudarlo" en el trámite de la habilitación.
Ya sin el complejo de cines, presuntamente estafado por sus ex socios, en sede judicial, el empresario aceptó que el juez Ramos Padilla interviniera sus teléfonos y los de Nazarena. Los resultados de las escuchas resultaron interesantes para el juez y para la fiscal Carbó: en un encuentro casual que se produjo en una heladería de la Avenida del Libertador entre Nazarena y Samantha Farjat, la ex mediática le comentó a la modelo que su novio, Leandro Camani, estaba pasando por la misma situación que Rodríguez. Por eso se pusieron en contacto. "Camani llamó y dijo que él no denunciaba nada en la Justicia porque `la mueve' adentro de la AGC", cuenta Rodríguez.
El novio de Farjat se jactó de ser amigo y compinche del director de Habilitaciones y Permisos, Manuel Sandberg Haedo, íntimo amigo de Farrell.
Pero el tráfico de influencias Leandro Camani sería aún más importante. Rodríguez detalló que en una de las llamadas "aconsejó discontinuar con la causa porque él podía solucionarla". "Camani dijo que él había conseguido el permiso para el funcionamiento de Beara". El trámite, de hecho, estuvo a cargo de Pantarotto, abogado del boliche. La habilitación de Beara está cuestionada porque fue otorgada pese a recomendaciones en contrario. Las escuchas indicarían que, además, hubo dinero de por medio.
Para los denunciantes, la irrupción del "caso Nazarena" representó la posibilidad de hacer visible su reclamo. "Esperamos que la Justicia avance y unifique las causas en el juzgado de Ramos Padilla, que ha hecho un trabajo interesante porque no se limitó a investigar cada caso en particular, sino que trata de desentrañar lo que está detrás de la actuación gubernamental", se esperanzó el abogado de Mariana Bustos y querellante en la causa del derrumbe de Villa Urquiza, Walter Mercury.
La causa que involucra a la AGCse remonta al 17 de noviembre de 2009, cuando dos ancianos comieron por última vez en la clínica de rehabilitación de Santa María de los Buenos Ayres. Luego murieron mientras otros 16 intentaban recuperarse de la intoxicación. Los alimentos estaban podridos.
El caso llegó a manos del juez Padilla, quien desplazó a las autoridades porteñas como auxiliares de la investigación luego de ver cómo un camión de basura de la Ciudad retiraba objetos que podían ser elementos probatorios. Sucedía justo cuando él inspeccionaba el lugar y encontraba -entre otras bondades- medicamentos vencidos, deficiencias en el suministro de agua y heladeras sin funcionar. Ninguna de estas anomalías había sido detectada por las dos inspecciones previas que había realizado en ese año la Agencia.
Tal vez eso fue lo que motivó a Ramos Padilla, a disponer que la División de Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal allanara las oficinas de Habilitaciones y del Ministerio de Salud porteños. Ése fue el origen de la causa cuya instrucción aún continúa, alimentada cotidianamente por derrumbes evitables, y denuncias de pedidos de coimas e irregularidades varias a la hora de habilitar e inspeccionar.
Fuente: Diario Z, jueves 29 de septiembre de 2011
DZ/km
Repudian que la Metropolitana ocupe un espacio verde
Vecinos repudiarán la instalación de un centro de inteligencia de
la policía Metropolitana en un espacio verde. Será este sábado durante
un Festival Folclórico y Homenaje a Gustavo "Cuchi" Leguizamón en la plaza Salvador Allende del barrio porteño de Saavedra.
Liliana Herrero, Lorena Astudillo, Mavi Diaz, Guillermo Klein, Franco
Luciani, Bruno Arias, Roxana Amed y Luciana Jury serán algunos de los
animadores del Festival Folclórico y Homenaje a Gustavo "Cuchi" Leguizamón
que se realizará mañana de 16 a 21 en la plaza Salvador Allende del
barrio porteño de Saavedra donde los vecinos aprovecharán a expresar su
reclamo contra el Gobierno de la Ciudad.
“Las cosas se mezclan de una manera maravillosa”, resumió Juan Martín Leguizamón, uno de los hijos del Cuchi, al repasar la confluencia entre el tributo al enorme artista salteño (que ayer hubiera cumplido 94 años y de quien el martes se cumplieron 11 años de su muerte) y la defensa vecinal de los espacios verdes públicos del barrio de Saavedra.
Leguizamón indicó que “organizaciones barriales y la asamblea de vecinos de Saavedra compartimos la inquietud a partir de un proyecto del macrismo para ocupar tres o cuatro plazas del corredor de la avenida Goyeneche (antes llamada Donado) hasta la avenida General Paz”.
En esa traza de unas 12 cuadras que quedó a partir del proyecto de la trunca autopista Au3, el gobierno porteño “construyó una comisaría y quiere hacer un centro de inteligencia de la Metropolitana y un polideportivo que estará a ocho cuadras del Parque Sarmiento que es enorme y está abandonado por la ciudad”, detalló.
Como respuesta a este avance sobre los espacios verdes, los vecinos organizados le están dando nombre a las plazas de la zona: Juana Azurduy, Damián García (un vecino que murió en un hecho de violencia en el fútbol), Edmundo Rivero, Carpani-Berni, Rabino Meyer, “Cuchi” Leguizamón y Salvador Allende (sita en Goyeneche y Tamborini) donde mañana se realizará la celebración en torno al pianista y compositor.
“La gente del barrio sostiene ciertas posturas frente a la vida y `Cuchi` también ha tenido este tipo de compromisos e ideas. Así que armar esta jornada es una manera de apreciarlo más integralmente y no solamente como músico y le da un enorme plus a esta fiesta”, señaló Leguizamón.
En el Festival actuarán Liliana Herrero, Cuartoelemento, Lorena Astudillo, Mavi Diaz y las Folkies, Guillermo Klein, Franco Luciani, Bruno Arias, Negros de Miércoles, Roxana Amed, Luciana Jury, Luis Leguizamón, José Piazza (de la Filarmónica del Colón), Diego León & Upiti i´Llama, Lucrecia Longarini, Rocío Palazzo y Fabián Sauma, Palo Blanco y Leonardo Andersen-Aníbal Domínguez-Marina Lupi, entre otros.
“Todos estos artistas vienen por amor al `Cuchi` y nadie cobra un peso, pero además a mi viejo nada le hubiera gustado más que esta movilización generada por gente del barrio”, arriesgó acerca del encuentro apoyado por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Asociación Civil Sembrar Conciencia.
Fuente: El argentino, Sabado 1 de octubre de 2011
“Las cosas se mezclan de una manera maravillosa”, resumió Juan Martín Leguizamón, uno de los hijos del Cuchi, al repasar la confluencia entre el tributo al enorme artista salteño (que ayer hubiera cumplido 94 años y de quien el martes se cumplieron 11 años de su muerte) y la defensa vecinal de los espacios verdes públicos del barrio de Saavedra.
Leguizamón indicó que “organizaciones barriales y la asamblea de vecinos de Saavedra compartimos la inquietud a partir de un proyecto del macrismo para ocupar tres o cuatro plazas del corredor de la avenida Goyeneche (antes llamada Donado) hasta la avenida General Paz”.
En esa traza de unas 12 cuadras que quedó a partir del proyecto de la trunca autopista Au3, el gobierno porteño “construyó una comisaría y quiere hacer un centro de inteligencia de la Metropolitana y un polideportivo que estará a ocho cuadras del Parque Sarmiento que es enorme y está abandonado por la ciudad”, detalló.
Como respuesta a este avance sobre los espacios verdes, los vecinos organizados le están dando nombre a las plazas de la zona: Juana Azurduy, Damián García (un vecino que murió en un hecho de violencia en el fútbol), Edmundo Rivero, Carpani-Berni, Rabino Meyer, “Cuchi” Leguizamón y Salvador Allende (sita en Goyeneche y Tamborini) donde mañana se realizará la celebración en torno al pianista y compositor.
“La gente del barrio sostiene ciertas posturas frente a la vida y `Cuchi` también ha tenido este tipo de compromisos e ideas. Así que armar esta jornada es una manera de apreciarlo más integralmente y no solamente como músico y le da un enorme plus a esta fiesta”, señaló Leguizamón.
En el Festival actuarán Liliana Herrero, Cuartoelemento, Lorena Astudillo, Mavi Diaz y las Folkies, Guillermo Klein, Franco Luciani, Bruno Arias, Negros de Miércoles, Roxana Amed, Luciana Jury, Luis Leguizamón, José Piazza (de la Filarmónica del Colón), Diego León & Upiti i´Llama, Lucrecia Longarini, Rocío Palazzo y Fabián Sauma, Palo Blanco y Leonardo Andersen-Aníbal Domínguez-Marina Lupi, entre otros.
“Todos estos artistas vienen por amor al `Cuchi` y nadie cobra un peso, pero además a mi viejo nada le hubiera gustado más que esta movilización generada por gente del barrio”, arriesgó acerca del encuentro apoyado por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Asociación Civil Sembrar Conciencia.
Fuente: El argentino, Sabado 1 de octubre de 2011
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